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Sobre la depresión postparto

No sé si este término, depresión, es muy acertado. Yo lo llamaría “periodo de adaptación”, como cuando nuestros peques empiezan el cole: hay unos que lloran sin parar, otros van con miedo, pero seguros a la vez, otros dicen “pero por qué”… Y es que si después de un parto o una cesárea, después del inicio de la lactancia (o el intento), los entuertos, soportar las opiniones contradictorias de los demás, la falta de sueño, el sangrado, la recuperación de los puntos, los cólicos, el miedo a la muerte súbita de tu bebé… te quedas tan pancha, dime tu nombre, que hago trampas para que ganes el concurso de fotoinstantes. ¿Qué esperan que salgamos a bailar en el cuarto de hora libre del día? Perdonad, es que ahí aprovechamos para comer o bañarnos.  ¡Estamos estrenando nueva vida, disculpen las molestias! He oído como la gente comenta lo de la “depresión” postparto a la ligera: son unos días y luego se pasa, está un poco seria, tendrá depresión postparto (flipo)… Encima se considera un síntoma de debilidad. Creo que se debería estudiar mucho más la importancia que tienen los primeros días para la mamá después del parto. Os animo a leer una artículo que publica hoy El País sobre este asunto y comentarlo entre tod@s. http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/06/17/actualidad/1371492316_346521.html

depresion postparto

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  • Reply miriam junio 18, 2013 at 9:25 am

    15 minutos? Eso con suerte! La gente que opina tan a la ligera es boba y mas porque la mayoría no saben lo que es o ya no lo recuerdan. Que buen post!!

  • Reply Nuria junio 19, 2013 at 12:05 am

    Muy buen artículo y totalmente de acuerdo aunque no lleguemos a tener una depresión que necesite tratamiento creo que casi todas las madres pasamos por una tristeza postparto. En mi caso aunque había leído sobre el tema y creía que no sería para tanto, lo cierto es que ¡las hormonas son incontrolables! y también tuve momentos de tristeza o bajón, me sentía cansadísima, dormía muy poco, daba el pecho a demanda en ratos interminables donde se mezclaban sensaciones placenteras pero agotadoras, en esos ratitos libres en los que el bebé dormía aprovechaba para cuidarme los puntos y las temidas hemorroides que vinieron para quedarse 😉 , me agobiaban las visitas (apagaba teléfono y portero automático, ¡¡para descansar yo!!), cualquier comentario me afectaba muchísimo. Por suerte a partir del mes y medio todo fue mucho mejor con la lactancia instaurada, el apoyo de familiares cercanos que ayudaban sobre todo con algo tan necesario como las comidas y que no cuestionaban mi cansancio ni agobio y que explicaban todo de forma natural como mamíferos que somos…
    A veces es curioso que las propias mujeres somos (o son) más críticas con otras mujeres aún habiendo pasado por lo mismo, quizás ya no se acuerdan o tienen cero empatía o quieren resaltar que son “mejores madres” por no reconocer ciertas sensaciones que probablemente se ocultaban años atrás. Creo que es mucho más productivo reconocerlo, asumirlo y con nuestra experiencia apoyar a otras futuras madres porque a pesar de esos primeros momentos, la maternidad es maravillosa.

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