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Las chuches

Sé que con este post me van a llover críticas de todos los sectores: los sinhijos (que pensarán: «esta tía es cruel con  Leo») y los conhijos (que creo que dirán que soy una histérica fryki), pero os lo digo: ¡No doy chucherias a Leo! Solo ha probado los Aspitos, que es una guerra que tengo perdida con mi madre. Si alguno se ha quedado pensando que tanto para eso… le diré que siento verdadera presión cuando no quiero comprar a mi hijo un chupachups o no le compro una bolsa de pelotazos después del cole.  Me preocupa porque creo que él se queda pensando a ver mamá por qué ese niño tiene la lengua azul y un bollo con regalo y yo me tengo que comer el sanwichs de jamón del pueblo. Pero lo peor, es que también me siento presionada con los padres, que me preguntan por qué no le doy chucherías. Leo acaba de cumplir dos años y creo que no le aportan nada. No me creo que un niño cene bien después de haberse zampado en el parque todo tipo de guarrerías, así que luego no nos quejemos… Y ,sí, digo guarrerías. Mirar lo que dice Diego Rivera, Licenciado en Tecnología de los Alimentos (Asociación Vida Sana www.vidasana.org):

Las golosinas o chucherías que consumen casi a diario los niños, y los no tan niños, son un amasijo de aditivos, saborizantes, colorantes y espesantes que atentan contra la salud y ponen en peligro el correcto desarrollo físico y emocional. Algunos de los colorantes identificados en las golosinas que se venden en los mercados convencionales son el E-102 (que dan color amarillo-naranja), E-110 (naranja), E-122 (rojo) y E-129 (rojo oscuro), causante de alergia y procesos asmáticos de origen alergénico. Otros colorantes sintéticos, altamente peligrosos, son el E-133 (azul brillante) que se ha demostrado residual y se acumula en riñones y vasos linfáticos, y el E-131 (azul), que produce urticaria en algunos niños.

Más: La Organización Mundial de la Salud (OMS) puntualiza que entre los colorantes autorizados hay un grupo llamados «azoicos» que pueden producir reacciones adversas en individuos predispuestos. En concreto, son capaces de desencadenar asma en personas con este problema. Es por ello que los especialistas se muestran rotundos: las golosinas no tienen ninguna ventaja para el organismo, o lo que es lo mismo, no aportan nutrientes interesantes a nuestro cuerpo, de ahí que no sea recomendable su consumo. (http://www.alimentacion-sana.org/informaciones/novedades/golosinas.htm)

Y, está claro, yo me gastaba los veinte duros del domingo en chuches y aquí estoy ,y tampoco digo que Leo no las vaya a probar ni a comer, pero no se las daré como premio ni como una costumbre porque más bien siento que comer eso es un castigo. Vamos que no me importa que suba el IVA de LOS CHUCHES (Rajoy me lo has puesto a huevo)

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Menús de las Escuelas Infantiles de (Leganés)

Hola, os paso el menú correspondiente a este mes que siguen todos las escuelas infantiles de Leganés. Cuando toque, subo el de abril.

PRIMER PLATO:

– 2 días a la semana LEGUMBRE /1 ración/día VERDURA Y HORTALIZA/ 2 veces a la semana PATATAS/ 1 día a la semana PASTA-ARROZ

SEGUNDO PLATO:

2 días a la semana CARNE/ 2 días a la semana PESCADO/ 2 días a la semana HUEVOS o PRECOCINADO

TODOS LOS DÍAS PAN

POSTRE:

Todos los días FRUTA Y LECHE o derivados

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 (PINCHA EN LA FOTO PARA VERLO MEJOR)

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Conferencia Carlos González: hummm, sí, pero no…

El pasado miércoles asistí a la conferencia de Carlos González sobre alimentación complementaria organizada por Papás e hijos 2.0. He leído (Bésame Mucho y Mi niño no me come… ) bastante sobre este pediatra tan hippy (no calendarios, no reglas, mucho instinto…) y me apetecía mucho escucharle. Lo primero que tengo que decir es que me parece un gran comunicador, nos tenía a todos lo papis y mamis que le escuchábamos entregados. Aunque a veces utilizó un tono crítico frente a las mamás «histéricas» que no me gustó mucho… Creo que la frase que más repitió fue:»Hacer caso a vuestros hijos» y, en esto, estoy totalmente de acuerdo. A veces a la hora de sentarlos para comer no les dejamos opción: nosotr@s cogemos la cuchara y no les dejamos experimentar con las texturas de los alimentos ni les damos opción a toquetearlos… ¿Cómo van a comer normal si nosotros estamos fomentando que no lo hagan?, repitió varias veces.

Aunque, al llegar a este punto discrepo un poco con él: su máxima es que no hagamos purés a los peques, a mí personalmente esta opción no me va mucho, creo que dándole las piezas herbidas y enteras el niño no come tanto y que tiene mucha más facilidad para atragantarse. Además, si tarde o temprano comerá como los adultos, ¿por qué no hacerlo poco a poco empezando con purés? Creo que hacer un fifty-fifty es la mejor fórmula, es lo que yo he empezado a probar con Leo: le ofrezco el puré y le dejo en otro plato varías piezas enteras para que él experimente y mastique a su aire. Carlos parte de una alimentación basada en la lactancia materna, pero las mamis que ya hemos dejado la teti o las que siempre dieron bibe queremos que nuestros babys se alimenten bien y no creo que mordisqueando piezas sueltas tomen tanto alimento como con los purés. Yo a Leo se lo voy haciendo cada vez menos triturado, pero paso a paso… Me sentí un poco mal cuando hizo varios chistes sobre la maya antiahogo, y es que tiene toda la razón, aunque yo la usé, ahora me parece una tontería…  Otra cosa que no entendí muy bien es por qué ve tan mal que los bebés tomen los cereales en el biberón (no me pude quedar a las preguntas, pues la charla se prolongó mucho). Para mí es el momento donde estoy más cerquita de Leo, le llevo a la habitación, enciendo su lamparita y se acurruca en mis brazos para que le de su biberón: Lo siento, pero eso no lo cambio por mucho que me lo diga Carlos. Como él dice, hay que escuchar lo que nos dicen nuestros hijos.

Otros consejos e ideas que nos dio el pediatra fueron:

– No te agobies si el peque no come ciertos alimentos. Si le das comida sana (no yogures, ni guarrerías), que elija entre unas cosas y otras no es malo: está probando y decidiendo qué le gusta y que no. Come lo que le gusta, no es tonto.

-No usar la comida como premio

– No añadir ni azúcar ni sal a las comidas. Los zumos comprados no son buenos.

– Darles el agua y la leche en vaso con asas, no en biberón. Así les ayudamos a aprender a masticar.

-Carlos basó parte de su conferencia en este folleto Starting_to_spoonfeed_your_baby (está en inglés, pero es muy fácil).  En éste podemos ver cómo en otros países el concepto papilla no está contemplado, tampoco el calendario que nos dan nuestros pediatras para ir introduciendo los alimentos… Os recomiendo que le echéis un vistazo.

Aquí os dejo un enlace sobre baby led weaning. http://www.babyledweaning.com/

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Es hora de guardar la BabyCook…

… y de contaros mis impresiones por si alguna mami está pensando en comprarla.

Lo primero, Leo tiene 11 meses y me la regalaron los reyes cuando tenía 6. ¡Solo la he utilizado durante 5 meses!  Me parece muy práctica para los inicios de la alimentación complementaria, los peques toman poca cantidad y hacer un puré en una olla con una patata y zanahoria es un engorro, para esto la babycook está muy bien: no manchas y el puré se hace en un momento. También es práctico para hervir piezas enteras de verduras y dar a los peques a probar… Pero, cuando fui incorporando a la dieta de Leo más alimentos (ternera, pollo, pavo, pescado…) vi que el cacito que lleva es pequeño y que no puedes hacer muchas cantidades. Algo, por lo menos para mi, fundamental, pues suelo congelar potitos. También noté que, a veces, las cuchillas no trituraban del todo las hebras de la carne… Llevo unos meses haciendo su puré directamente en la olla, por eso sé que ya no volveré a usarla. Además, pronto Leo tomará ya de todo… El aparato es caro, creo que costó 100 euros, ahora que lo he guardado pienso que sí ha merecido la pena tenerlo (me ha ahorrado tiempo), más cuando tengo mamis cerca a las que se lo puedo prestar. ¿Imprescindible? Para mí, rotundamente no. Y, hablando de alimentación, esta tarde voy a una conferencia de Carlos González: http://www.papasehijos.com. Mañana os cuento!

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Mi primer susto como mamá

Prometí no ser una madre histérica, pero la verdad es que con la experiencia que he tenido hoy casi no me he reconocido (casi se me sale el corazón). Como sabéis, estoy comenzando con la alimentación complementaria para Leo. La semana que viene dejaré al peque con mi madre una mañana y he pensado probar con leche de fórmula para que ella no tenga que estar descongelando mi leche y sea más sencillo. El caso es que he preparado un bibe a Leo (no voy a decir la marca porque la reacción que ha tenido no creo que sea por «culpa» de la marca y no quiero que ninguna madre se vea influenciada) y, a pesar de que no ha tomado ni un «chupito», le ha producido al instante una reacción cutánea en el cuello; justo donde se ha derramado la leche. Se le ha empezado a poner muy rojo el cuello y con habones bastante grandes.  ¡Me he asustado muchísimo!, menos mal que tengo una amiga-vecina que es enfermera pediatra y ha bajado enseguida a mirarle. Todo apunta a una intolerancia a la leche de vaca… El lunes tengo vacunas y cita con el pediatra, vamos a ver qué me dice. 🙁

Con lo feliz que es Leo con su tetita, quién me mandaría a mí hacer experimentos…

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Leo ya no es tan bebé

Pues sí, ha llegado el momento de que yo también diga la frase que casi todas las madres me dijeron cuando me convertí en mamá: «aprovecha cada momento con tu bebé porque se pasa volando«. Hoy tengo esa sensación… ahora sí que creo que todo está pasando muy deprisa. Llevo dos semanas observando con atención la evolución de mi peque y cada día me asombro más con sus «progresos». Desde hace unos días se sienta sin casi ayuda, hace amagos de gateo, tiene mucha curiosidad por la comida y nos imita cuando nosotros masticamos. También está mostrando su carácter: con gritos,  enfados o risas nos deja bien clarito lo que le gusta y lo que no. Tiene mucha fuerza en las manos, le encanta mover los dedos uno a uno y ya juguetea con sus pies. Se entretiene mucho más con sus juguetes y ya ha dicho varias veces PAPÁ (claro, todavía no sabe lo que significa). Además de todo esto, algo que definitivamente me ha convencido de que mi peque ya es un minihombrecito ha sido el hecho de guardar sus primeros trajecitos, qué chiquitín era mi bebé…